jueves, 18 de noviembre de 2010

La coprolitica y el efecto coriolis


Una vez más abro los ojos en Salta y me siento en una ciudad europea, la televisión muestra una entrevista al gobernador donde la escenografía me da esperanza, la belleza del coliseo romano contrastando con la temática de la situación política local aporta a mi alucinación post siesta. De repente "zapineo" un poco más, me voy despabilando y tomo conciencia de que sigo siendo un sudaca y de la ubicación geográfica de nuestra provincia.
Las manifestaciones a favor de la presidenta y el reconocimiento post mortem a Néstor Kirchner en la cumbre del G-20 llama mi atención, ¿no es que Argentina estaba aislada del mundo y los Kirchner no eran tenidos en cuenta para el resto de los jefes de estado?. En fin en el triste entorno en el que vivimos queda demostrado que las realidades manufacturadas por los esclavos de los monopolios mediáticos siempre o casi siempre distan de la realidad de la calle.
Me resulto curioso que un gobernador “kirchnerista” (teniendo en cuenta la conducción e integración latinoamericana de la que participa Cristina) tuviese audiencia con el primer ministro de Italia. Si Berlusconi siente afinidad con la reivindicaciones latinoamericanas mañana mismo me afilio al peronismo federal.
En medio de los escándalos de estupro, Urtubey le realiza una visita a Silvio Berlusconi, la cual fue precedida por una vuelta por Francia (Otro país gobernado por un izquierdista de primera, ¿o no?). Ya en este punto no entiendo nada, de repente leo las declaraciones de mi gobernador definiéndose como “ni kirchnerista, ni cristinista, sino peronista de toda la vida” (cuantos se han definido así a los largo de las última décadas). Entonces Urtubey gobernador (¿ex?) kirchnerista anduvo de paseo por países que llevan adelante políticas neoliberales, línea que por las catástrofes producidas en nuestro país, intentamos abandonar. De forma inmediata recuerdo la formación del gabinete provincial y en particular de un hombre grande que no habla de ciertas cosas y me cae la ficha.
Decepcionado pero resignado me sumo a la carrera pre electoral, desde mi lugar de militante de la democracia, y comienzo a reflexionar respecto a las posibilidades que traerá el 2011. La onda encantada de la urna se da cada 2 años y trae consigo la renovación de las esperanzas y de la dirigencia política, aunque hace un tiempo que vemos conducción ecologista (es decir puro reciclaje).
Las boletas del próximo año nos regalará el abanico más diverso con candidatos de derecha, de ultra derecha y de la recontra derecha.
Aquel sueño de los candidatos, competitivos(no necesariamente competentes), de izquierda, centro izquierda, o inclusive centro (a excepción que resida en el perímetro de las calles Pueyrredon, San Martin, Entre Rios y Alvear) con vistas a abril, es nula. Se vuelve entonces innegable, por las propuestas y las figuritas, que el escenario político se ha vuelto un terrible y gigantesco inodoro, en el que vemos a nadadores realizar desesperados intentos de llegar a la orilla; pretendiendo dejar atrás los prontuarios y salir limpios.
Esta intespectiva metáfora nos devuelve al sueño, ya que hoy el escenario político salteño por efecto coriolis gira como en Europa, hacia la derecha.

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