sábado, 13 de octubre de 2012

Salta colonial y la Salta colonizada

Tradiciones y neotradiciones - Chalchalero Rolling Stone


Lejos me encuentro de querer reivindicar al político detrás de la idea de modificar el nombre de las calles. Nuestra provincia y de forma más puntual nuestra ciudad vive un flujo interesante en su economía gracias al turismo; y no podemos negar que las postales que buscan muchos de los que llegan a Salta son los paisajes naturales y la arquitectura colonial. El cabildo esta emplazado hace poco más de tres siglos, la catedral un poco más de siglo y medio o acaso la basílica y convento San Francisco. Se imaginan cuales fueron los dilemas cuando se iniciaba la modificación de la facha del edificio franciscano allá por 1870 y se proyectaba una fastuosa obra para la orden caracterizada por la austeridad, nada muy distinto a las repercusiones de las iniciativas actuales.
Las modificaciones siempre causan fastidio, por ahí infundado, sostenido solo por el período de adaptación que promete el cambio. Invitar a salir del confort de lo establecido es en Salta una audacia que puede reportar el galardón de enemigo público pero vale la pena.
A que punto la estirpe colonial formó parte de la salteñidad que algunos no dudaron en entregar al patriota más destacado de aquella sociedad del siglo XIX. En aquel entonces el cambio que se proponía era el de la construcción de una identidad propia y no lo que se consideraba apropiado.
Lejos quedaron aquellos años de pugna entre los nacidos en suelo americano y lo provenientes de Europa, más la herencia colonial quedó con sus edificios e incluso muchas de sus costumbres y he aquí donde persiste los desencuentros. Resultaría de una torpeza inusitada plantear el derrumbe de (por ejemplo) el cabildo, por que a pesar que sus cimientos nos retrotraen a la época de dominio español tan bien es el fruto de la mano de obra criolla, fue residencia del gobierno del gral. Martín Miguel de Güemes, entre muchas otras cosas; y además quien estaría dispuesto a derribar un monumento histórico nacional.
También existieron los rumores de emplazamiento de un Mc Donald donde se encontraba la confitería 4siglos, dentro de la estructura del cabildo; aún que no compraría ni famélico comida alguna a la cadena yanqui debo reconocer que resultaría pintorezo el contraste que dentro de un edificio de la colonia española emplacen una institución del colonialismo imperial.
Lo que nos continúa movilizando en las nominaciones es lograr una identidad que refleje, reconstruya y reivindique nuestra esencia ancestral; y lograr discernir teniendo bien claro que “Un Chalchalero no es un Rolling Stone”

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