lunes, 27 de junio de 2016

Con el buche lleno

Desde que el seleccionado argentino le gano al estadounidense me encontraba en el dilema de si quería o no que salieran campeones de la copa américa centenario. Los triunfos deportivos son escenario propicios para la demagogia ya que estimulan el exitismo de los pueblos porque no salen campeones los deportistas sale campeón el país, todos somos campeones; claro que si el resultado es adverso el cadalso del repudio es solo el primer trance del camino que sucede a la derrota. La mayor condena a quienes buscan gloria es el olvido. Quienes vivieron el mundial del '78 se acuerdan de los nombres de los integrantes de la selección, quienes no existíamos reconoceremos a Menotti, Luque, Filliol, Kempes y tal vez Passarella pero estas personas no hacían todo el seleccionado al igual que Maradona más allá de sus proezas no lucho cada partido por sí mismo. Que se entienda un equipo está conformado mínimamente por 12 personas, 1 técnico y 11 jugadores, la lógica dicta que por cuestiones del juego es necesario contar con suplentes o sea jugadores que estén en condiciones de salir a la cancha e incluso poder aportarle un cambio al funcionamiento del equipo si el partido lo necesitara.
Luego de cuatro finales perdidas nos queda la sensación de que al talentosísimo seleccionado argentino le falta algo, algunos hablaran de huevos otros de suerte otros de liderazgo otros empezaran a cerrar el foco centrándolo en la figura preminente de este seleccionado y terminaran apuntando al probado mejor jugador del mundo y de todos los tiempos; el tipo conjuga el fair play, la gambeta, la precisión en pases y disparos, los goles, la perseverancia, la rebeldía futbolística  y ante las miradas de la crítica recalcitrante la falta de carácter. Lo cierto es que Messi le ha dado al seleccionado todo su futbol que es todo lo que aprendió desde niño dilapido todo su prestigio en cada derrota, la paz de su psique en cada entrevista posterior. Recuerdo a un Riquelme vaciado según sus declaraciones ojalá no sea el mismo caso pero de serlo lo que Messi si se ha ganado es el derecho a decir basta. ¿Cómo se entiende que se apunte a un solo tipo por un fracaso grupal? Ojo, en un país donde la lógica trasunta la falacia no tenemos derecho a volvernos fundamentalistas de la victoria. Me resulta curioso como López es la síntesis del kirchnerismo en los medios de comunicación y a Messi le cae la culpa de todo lo que se hizo mal en el seleccionado de fútbol pero a mirar con cuidado en un caso buscaron el efecto de que todos los identificados con un colectivo se sintiesen culpables y se habilitara a quienes no perteneces a endilgarles delitos; en este caso dejan que un joven adulto, con mucho de solamente jovencito, se cargue de culpas por cuestiones que escaparon a sus competencias. Insisto en un país donde se relativiza la conducta individual de los integrantes de un equipo de gobierno cuyas cagadas son consideradas de su fuero personal no debemos, bajo excusa alguna, constituirnos el derecho de juzgar a un simple grupo de deportistas que defienden los colores patrios en una cancha de futbol. El partido importante se juega a lo ancho del Ecuador, a lo largo del Greenwich y nuestro equipo está empecinado en cederle la pelota al capital, donde la soberanía no fue convocada, el técnico esta untado, el juez lo ponen los contrincantes y a la hinchada le cobran un precio desmesurado solo para asistir a la derrota de nuestros valores culturales, éticos y humanísticos. Que buen gol de tiro libre que le hizo Messi a los Estados Unidos.

miércoles, 15 de junio de 2016

La grieta entre la alegría y la justicia

Durante el gobierno anterior los medios porteños construían una razón para quejarse de las políticas populares y atacar al gobierno en un solo paso. Por otro lado pero paralelamente se constituían métodos judiciales para atacar los derechos que avanzaban en el ámbito legislativo y ejecutivo. La consolidación del fundamentalismo anti-k se caracterizó por la impermeabilizarse a los diálogos políticos donde los fanáticos k argumentaban por encima de las acusaciones de corrupción. Toda esta danza desplegada sobre el escenario de los medios dejaba escaso lugar a la corrupción más tradicional, aquella que existe desde los tiempos de la dictadura, aquella donde la oligarquía se adueñaba de las riquezas del país, de la plusvalía mientras evadía. Sucede que la política anti evasión del kichnerismo desarmó muchos de los privilegios con los que había contado durante mucho tiempo los rentistas. Claro queda que durante el kichnerismo no se eliminó la figura de los "amigos del poder" pero si fueron cambiados. Los históricos beneficiarios de las prebendas constituidas mediante la simulación de las licitaciones públicas no perdonaron que se promoviesen nuevos beneficiarios menos aún que hayan existido políticas que se ocuparon de atacar, a palabras de Esper, sus derecho a evadir para volcar ese dinero a los subsidios de los servicios públicos para todos los argentinos porque hay que recordar que el subsidio era un beneficio que alcanzaba a todos los hogares, al cual había que renunciar si se estaba en desacuerdo.
Mauricio Macri no es Nicolas Caputo sin embargo comparten empresas, en los #PanamaPapers no figura Caputo figura Macri, a quien absolvieron sin mayores investigaciones por las probadas escuchas ilegales fue Macri, quien modificó su declaración jurada dejando en evidencia su delito de evasión al fisco es Macri. Cuando intentan constituir a José López, a Lázaro Báez (o al menos antes que saltara su vínculo con Macri), Fariñas o Brancatelli en representantes del kichnerismo y mediatizarlos con ese status me pregunto ¿cuándo estas personas se sometieron a un proceso de votación que los legitimara como lo que los medios pretenden constituirlos?.
Cristina continua siendo absuelta en el ámbito judicial de las falsas acusaciones que se esgrimieron en su contra pues cuando uno puede hacer uso de su legítima defensa dentro del sistema de derechos y garantías que proclaman nuestras leyes se puede recuperar el status de ciudadano libre, suerte que no corre para Milagros Sala y aun así ambas condenadas reiteradas veces por la misogínia del cuarto poder. Macri continúa respaldado por sus cómplices, los medios y el poder judicial, consolidando un triunvirato en detrimento del poder legislativo que es sin dudas el poder más legitimado por los mecanismos democráticos de su designación y forma de trabajo.
A la espera de un país favorable espero que la historia se encargue de que para todos sea justicia.